domingo, abril 09, 2006

Memorias de un presente lejano

Es cuestión de temporalidad, cierto músico hablándome del ‘cuatrillo’ mientras yo procuraba encontrar tu placentro, porque pareciera ser que nuestra vida tenía sólo un propósito: ser inolvidables, mantener lo más lejos posible la tediosa normalidad de una vida con dos hijos y un perro blanco, con placeres solo disfrutables después de las 8:30 PM, los cuales se podían reducir fácilmente a contemplar absortos las tetas televisadas de una mujer dispuesta a las humillaciones más aberrantes por esa frasecita que por decenas de años había sepultado la vida de los hombres: ‘el trabajo dignifica’. Y yo no estaba al margen de aquellas aspiraciones, éramos personas que habíamos sidos condicionados para el amor eterno, estábamos convencidos de que alguna vez (ojalá en las calles de Paris o Barcelona) encontraríamos el amor en un bar o en una plaza cual escena de cine italiano, amor con el cual viviríamos con estilo y nos pagarían por lo que más nos gustaba hacer. Recuerdo que bebíamos mucho, ensalzando los aciertos de uno que hablaba de la física o el cine, vanagloriando la lucidez de sus argumentos borrosos por el yugo neuronal al etil, por la seguridad que nos daba unas cuantas copas demás.

En términos políticos, no era mucho la que realmente hacíamos, pero nos jactábamos de tener conciencia, nuestra monarca absoluta era la apariencia física y la información hueca, cuya posibilidad de acceso era literalmente ilimitada, la fotosíntesis con ilustraciones y todo en menos de dos segundos y medio, y a sólo tres o cuatro segundos del arte cubista en la instantaneidad de un ‘clic’, se nos reseco el dedo índice, pues con cada vez menos frecuencia, lo mojábamos para revisar un libro grueso. Por esos plazos se leía un diario gratuito cuyos artículos penosamente superaban las catorce líneas. Eran tiempos en donde el que sabía era considerado ‘latero’, vapuleado al son de frases como ¿para qué te calientas la cabeza?, todo esto porque habíamos sobrevivido al colapso computacional de fin de siglo que supuestamente botaría los aviones y todas esas estupideces. A esas alturas yo ya había conocido, por lo menos, a seis o siete tipos que habían dedicado el tan manoseado capitulo 7 de “Rayuela” de Cortazar, los que según ellos mismos había funcionado, es decir, a las pocas semanas de intensas conversaciones, paseos por la plaza Concha y Toro (en busca de la Europa prometida), dos películas de cine arte, y por lo menos una nocturna llamada telefónica con la picardía que propina el ocultamiento de las caras, se habían acostado, simulando que se amaban, para no reconocer esa carnalidad animal que se disimulaba en cada palabra de su análisis de la actualidad mientras esperaban la micro en la Alameda. Nuestro pene olía a látex, pues por esos años, conocimos el amor plastificado, el shampoo plastificado, el dinero plastificado ¡hasta el vino plastificado! El reciclaje de las emociones era normal en los años de la autosuficiencia, cada sentimiento en su tacho correspondiente, rogando aunque sea a los extraterrestres, que los aspectos de nuestra vida no se mezclaran. Los humanos éramos cómodas prolijamente ordenadas, quien osara a juntar los sotenes con los calzones corría el riesgo de perderlo todo, el placer y el trabajo se hallaban a una distancia sideral, sólo era posible despeinarse en los confines de lo que por eso años se designaba como la ‘vida privada’.

Todos teníamos sueños, el problema es que la interpretación onírica ya no daba bastos, o simplemente, no se hacia cargo de lo que por esos tiempos mal llamábamos surrealismo, la contradicción se respiraba por cada calle, la literatura del suelo anunciaba la llegada de dios en una Harley Davison, la verdad desclasificada sobre la inteligencia alienígena, o las torcidas vivencias de una prostituta chilena en Japón. Era una especie de nihilismo per accidens, como siete frases aplanadoras fundamentaban la vida de la especie.

En nuestra “sardinesca” forma de desplazarnos nadie se miraba, tratábamos de tocarnos lo menos posible, lo más estimulante (“…”) eran esas nuevas pantallas planas instaladas hasta el hastío en cada rincón estratégicamente analizado por esa nueva peste del marketing y las telecomunicaciones, que lo único que lograron, fue hacer más fácil excitar a una mujer en la virtualidad de la fibra óptica que en la realidad de su clítoris. La felicidad ya era considerada aparente y efímera, estaba teledirigida a prototipos expuestos en las vitrinas de las múltiples multitiendas que expandían los tentáculos hasta llegar a la vuelta de nuestra casa. La melancolía por los fines comunes ya pasaba desapercibida entre la fascinación del triste espectáculo del progreso vertiginoso.

El estruendo de los aplausos y 500.000 flashes adornaban el rostro del nuevo papa católico, designado para repetir el chiste podrido del paraíso, lo que permitió a los hombres de la época, resignarse a la miseria de su vida terrenal.

6 Comments:

At 2:32 a. m., Blogger Cristobal Vargas said...

es mas comodo vivir...
ARCHIPIELAGOO!!!

 
At 12:33 a. m., Anonymous Anónimo said...

ansias de “progreso” (?!) y nece(si)dades modernas. Poder, ambición, cánones, virtualismo, competencia, superficialidad, estereotipos/prototipos y abusos irrisorios que son parte de otro chiste podrido. Gran humorista en todo caso el que creó el chiste del paraíso, para dejar no sólo aires de resignación sino también de menosprecio a lo terrenal, esperando quién sabe qué para después y llenando la vida de pecados impuestos. Igual demás que el papa interpretó tanto flash como iluminación divina y le vino la fe. (me faltan las pechugas grandes pero desde ahora ahorro en papel confort y me limpio con libros pa ponerme silicona)

 
At 5:24 p. m., Blogger Perita said...

ehh.. soy la Joan del cpv, una de tus alumnnas :) y nose.. me hice un blog x si keres pasar x ahi.
el tuyo sta bkn! pero sta muy abandonado ^^

 
At 3:48 p. m., Anonymous Anónimo said...

Te fuimos a ver un día, no estabas.. amm.. mala suerte he?. tengo tu libro y no de rehén prescisamente, además pude encontrarlo digitalizado..

Espero poder devolvertelo, esa era la intención además de unas cuantas cervezas.. ojalá pueda, no em gusta tanto lo ajeno

 
At 11:47 a. m., Blogger [SR. ATAXO] said...

COMO VA FELIO?

ES GRATO LEERTE, ME REMONTA A ESAS INTERMINABLES TERTULIAS DE LOS DÍAS LUNES, MARTES, MIÉRCOLES, JUEVES, VIERNES, EN LA CANCHA, CON TAN SOLO UNAS AMBROSIA DE CEBADA Y UNOS CIGARROS, EN LOS CUALES NO ARREGLABAMOS EL MUNDO, PUES TAN SOLO LO SUSPENDIAMOS.

NO HARÉ UN GRAN COMENTARIO DE LO QUE HECHO Y NO, TAN SOLO UN SALUDO A LA DISTANCIA Y TE INVITO A LEER MI BLOG QUE ES LA VENTANA MÁS EFECTIVA PARA SABER UN POCO DE LO QUE PASA ACÁ.

ESO NOMÁS SALUDOS PARA LA PAL'S Y EL RESTO DE LOS PARROQUIANOS DEL BAR DE MOE'S.

 
At 3:42 p. m., Blogger Pal said...

MI AMOOOOR!! PORFI ACTUALÍZATE!! HUÍ!! TE ADORO, LÉEME... O SEA... MIS PALABRAS.
EEEE, CÍRCULO, BONITO EL DIBUJIIITOOO. PUCHA, NO SÉ QUIÉN ES DIOS.

 

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